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viernes, 14 de marzo de 2014

Pharrell Willians: Redefiniendo lo "cool"


Redefiniendo lo "cool" para toda una generación, Pharrell Williams es una fuerza creativa que utiliza la música, la moda, y el diseño para expresar su particular estilo. Desde sus comienzos como un adolescente prodigio y multi-instrumentalista en Virginia Beack a principios de los 90s, pasando por varios hits que le han valido el premio Billboard al Productor de la Década en 2010, hasta su condición actual de estrella internacional multi-media, Williams nunca a dejado de crear. Comenzando su carrera de productor como uno de los dos miembros de The Neptunes con Chad Hugo, Williams ha contribuido a crear clásicos como "Get Lucky" de Daft Punk, "Blurred Lines" de Robin Thicke, "Hot in Herre" de Nelly, "I Just Wanna Love U (Give it 2 Me) de Jay-Z, "I'm A Slave 4 U" de Britney Spears y "Like I Love You" de Justin Timberlake. Con más de 100 millones de copias de sus producciones vendidas, su música suena a algo que nadie ha escuchado nunca antes. También ha aportado una nueva mirada a estrellas ya establecidas como Snoop Dogg, Madonna, y los Rolling Stones. Con cuatro álbumes editados, Williams y Hugo, junto a Shae Haley crearon un innovador estilo híbrido con el grupo alt-rock/hip hop N.E.R.D. Su prolífico trabajo también abarca el diseño, ya sea de una escultura junto al artista japonés Takashi Murakami o de accesorios y joyas para las firmas de lujo Louis Vuitton y Moncler. Actualmente, con su último proyecto "i am OTHER" - un colectivo creativo multi-media que concentra todos sus emprendimientos, incluyendo las marcas de ropa Billionaire Boys Club y ICECREAM, la compañía textil Bionic Yarn y su canal de YouTube - la visión de Williams continúa impulsando la cultura pop.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Bob Marley

Cada rey debe tener su propio himno y ‘No woman no cry’ es el de Bob Marley, el monarca del reggae. El desaparecido genio jamaicano nos ofreció con esta canción uno de los muchos mensajes de amor que repartió durante su corta existencia. Ha sido elegida por varios movimientos feministas para reivindicar la sensibilidad de la mujer frente a la rudeza de los hombres. ‘Sin mujer no hay llanto’ fue uno de los lemas elegidos para demostrar que ellas son más sensibles tanto para lo bueno como para lo malo. Sin mujeres no habría sentimientos, difundían, creo que con bastante razón, aunque no con toda.


Robert Nesta Marley, conocido como BOB MARLEY, fue el principal trovador del necesitado pueblo jamaicano, que desde hace varios siglos se vale de la música para denunciar las desigualdades, injusticias y miserias a las que siempre ha sido sometido. Una sociedad estrangulada sumida en el caos canta contra la corrupción, los conflictos raciales y las revueltas, el hambre, la miseria… Desde que nació en 1945, Marley fue objeto de esa represión perenne que somete a los antillanos. Y pronto puso su voz y su talento al servicio de los oprimidos, de quienes se convirtió en portavoz a través del reggae, un estilo catalogado por los gobernantes como perjudicial, inmoral y peligroso. Desde Trenchtown sus The Wailers causaron una revolución tanto musical como social que consiguió que los problemas que ahogaban al pueblo jamaicano obtuvieran relevancia y notoriedad internacional. Su denuncia fue constante pero corta, porque el rey rastafari murió a los 36 años, víctima del cáncer. Pero para entonces ya se había convertido en un icono cultural, en un símbolo de la lucha política y de la reivindicación social. Logró masificar el reggae y utilizarlo para recordar al mundo con sus melodías pegadizas y divertidas que el infierno está en la Tierra y que es trágicamente cotidiano. La muerte no detuvo su leyenda. Canciones como ‘Stirt it up’, ‘I shot the sheriff’, ‘Get up stand up’, ‘One love’, ‘Could you ne loved?’, ‘Is this love?’, ‘Bufalo soldier’ o la hoy homenajeada ‘No woman no cry’ constituyen, entre otras, su herencia.

lunes, 24 de febrero de 2014

“Madonna (The first album)”

Sí, Madonna. Que ya sabemos que da grima. Grima musical, grima intelectual y grima física. Como también deberíamos saber que después de “Like a prayer” (1989) nada fue igual, pero que hubo un tiempo, a lo largo de los años ochenta, en el que dominó la música de baile y le dio nuevos bríos, fascinando a cualquiera que tuviera sangre en las venas: sus cuatro primeros discos (son cuatro sin tener en cuenta el menor “Who’s that girl”, banda sonora de la película del mismo título) son de los que hay que tener muy en consideración si queremos entender cómo fue aquella década.“Madonna”, el debut (rotulado solo con su nombre, cuando llegó la edición europea se le añadió el título “The first album” y se cambió la portada), es un
disco irresistible, en el que no sobra ni un segundo y que define la post disco music. Ella canta con exultante desparpajo juvenil cargado de sexualidad (recordemos que por entonces nos parecía una bomba sexual plena de ingenuidad… ¡ja! ¡Los ingenuos éramos nosotros!), canciones adhesivas que forman parte de lo mejor de aquellos años de hombreras imposibles y peinados esculpidos a la laca. Las canciones beben mucho de la escuela Chic (los maestros Nile Rodgers y Bernard Edwards que tejieron un armazón contemporáneo desde la música disco, el funk y el soul. Muy recomendables son sus propios trabajos, o producciones como la de “Diana”, de 1980, con la que pusieron al día a Diana Ross), con bajos muy definidos, guitarras intensas, pianos vibrantes en primer plano y mullidas capas sonoras, utilizando con mucha mano izquierda cajas de ritmo y sintetizadores. Todo un exuberante lujo sonoro ideado por los productores Reggie Lucas y Mark Kamins, a los que se sumó el multiinstrumentista y productor John “Jellybean” Benítez, novio de Madonna por entonces, al que convocó ella misma pues no estaba nada contenta de cómo estaba quedando el disco, y el hombre se puso a producir temas completos y a remezclarlo todo. La composición es prácticamente toda de la propia Madonna, que con su voz juguetona (levemente infantil) se sale en canciones como la imbatible ‘Lucky star’. Pero ‘Burning up’, ‘I know it’, ‘Think of me’, ‘Physical attraction’, ‘Everybody’ o ‘Holiday’ (esta no es suya) no se quedan rezagadas. Incluso remata como intérprete en las baladas edulcoradas de ascendencia pop y tendentes al “mainstream” del momento, como ‘Borderline’. Aunque las excelsas ‘Holiday’ y ‘Everybody’ fueron hits, el álbum no fue el éxito mundial que debería: eso le estaría reservado al segundo, “Like a virgin” (1984), otro artefacto que no hay que dejar pasar si ese encuentra en vinilo a pocos euros (ese es su precio) y con el que comenzó el escándalo, con Madonna transformada en “la ambición rubia”: quién nos iba a decir por entonces que sus ambiciones se mostrarían insaciables hasta eclipsar su descomunal talento primero. En todo caso, hubo un tiempo en que la música descaradamente comercial y bailable tenía este nivelazo, y ni tan siquiera los años hacen mella en una obra que sigue sonando contemporánea (¡incluso moderna!). Pero es que Madonna definió el camino por el que, durante cerca de dos décadas, cabalgó el dance y la electrónica más desenfrenada, y eso no es tontería. Lástima que a ella misma se le fuera la cabeza y, musicalmente, desde los años noventa comenzara a perder el rumbo. Pero quedan aquellos discos, tesoros inoxidables.


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